Con los edificios ocurre exactamente lo mismo que con las personas: lo primero que se percibe es su exterior y por muy bonito que tenga el interior lo que cuenta es el primer vistazo y la primera impresión con la que uno se queda. En el caso de los edificios no se trata del físico sino de la fachada. Además de por su clima, sus playas, su gastronomía, sus tradiciones y sus gentes, si por algo se caracteriza Alicante es por tener una serie de edificios que ya pueden ser considerados emblemáticos y que son de obligada visita si se va a la ciudad.

Por supuesto, el que algunos sean de hace más de seis siglos también conlleva un mantenimiento como es la reforma de fachadas en Alicante, que está a la orden del día también por contar con un clima, predominantemente, húmedo pese a registrar altas temperaturas en el verano. Hacemos un repaso por esos edificios que merecen que se les dediquen unos minutos durante la visita.

- El Ayuntamiento. Se trata de una obra arquitectónica barroca del siglo XVIII del arquitecto Lorenzo Chápuli. En su fachada de lo que más llama la atención son sus torres o sus columnas salomónicas. En su interior se encuentran estancias tan señaladas como el Salón de Plenos, el Salón Azul y una capilla. Además cuentan con obras de algunos artistas destacados tales como Amorós, Padilla o Cabrera.

- El Mercado Central. Data de los años 1911-912 y fue construido de la mano del arquitecto J. Vidal Ramos justo encima de una muralla del siglo XVIII que, por entonces, rodeaba la ciudad a modo de protección. En su fachada principal se aprecia una gran escalinata, además de diferentes elementos decorativos que llaman mucho la atención. Su planta rectangular acaba con una cubierta, en lo más alto, en forma de cúpula semiesférica.

- Casa Carbonell. Se edificó en la Explanada de España por el mismo arquitecto que el del Mercado Central y es que a J. Vidal Ramos se le encomendaron, por aquel entonces, un número considerable de edificios civiles. Guarda relación con el empuje que vivió la industria del textil por esa zona durante la Primera Guerra Mundial. La fachada llama la atención por contar, de una parte, con ornamentación de estilo francés (que le aporta un toque más recargado) y, por otra, por haber empleado las convenciones académicas clásicas de jerarquía, simetría y distinción de las partes.

- El Teatro Principal. Data del año 1847. En su fachada se puede apreciar, claramente, el estilo neoclásico. Por su parte en el interior lo que destaca es el empleo de la tipología italiana del siglo XIX con las tres lugares bien diferenciados como son el vestíbulo, el escenario y la cávea (las zonas en las que se dispuso las gradas)

- Basílica de Santa María. Es del siglo XIV pero en el siglo XV sufrió un grave incendio que obligó a su reconstrucción y ese es el motivo por el que en la fachada se puede observar un estilo barroco.